Con otro ridículo partido el Madrid se despidió del año. A once puntos del imparable líder, el Barça, los ex (ya confirmado) galácticos cierran otro año patético, muy lejos de lo que se espera de una entidad como la blanca, y sin mostrar por ningún lado síntomas de mejoría. Ni con Luxemburgo ni sin él. Parece claro que quien tiene la culpa del desastre merengue no es sólo el entrenador. Y ya va siendo hora que Florentino se replantee su situación. La afición blanca no aguanta más.
Es complicado entender, desde fuera, que un club con jugadores de la talla de Zidane, Beckham, Ronaldo o Casillas lo haga tan y tan mal. Pero desde dentro es otra cosa. Se huele un vestuario dividido, no implicado. Un vestuario en el que cada uno va a lo suyo y en el que muy pocos saben dónde juegan. Pero por el momento no hay arreglo. La duda está en saber si, tal y como aseguraron, López Caro aguantará lo que resta de temporada.
jueves, 22 de diciembre de 2005
La gota que colma el año
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