Ha pasado un océano de tiempo. En el transcurso del mismo ha llovido pena, ha llovido alegría. Ha salido el sol con la llegada de Pep Guardiola. No hace tanto el Barcelona era un alma en pena, un conjunto acabado, sin presente ni futuro. Sólo, y exclusivamente, con un pasado espectacular, no apto para hipocondríacos. Hoy, cuando hace poco más de un año el Barça salía escaldado del Santiago Bernabéu previo pasillo al Real Madrid y eliminado de la Champions League a manos del súper Manchester United, el Camp Nou se viste de gala para disfrutar del primero de los tres títulos a los que es candidato un equipo, que, quién lo diría, ha encandilado a medio mundo con su juego de ataque, con su idea clara de romper a los rivales. Pagar por ver al Barcelona ya no es tirar el dinero. Ahora a las taquillas del Estadi sólo les falta colgar un cartel en el que se lea: “Pasen y vean”. Porque verán fútbol, algo que echan de menos en tantos y tantos terrenos de juego. Porque verán magia, la que ponen Messi, Iniesta, Eto’o, Henry, Xavi y demás. Los mismos que hace unos meses, acompañados por Ronaldinho o Deco, por ejemplo, se arrastraban por campos minados de los que nunca salían airosos. La cabeza pensante de tal metamorfosis, Pep Guardiola, puede ganar esta noche su primer título como entrenador. Sólo se necesita ganar. Sólo eso. Para otros tan complicado, para este Barça, lo normal.
domingo, 10 de mayo de 2009
Barça: hoy puede ser un gran día
Por
Fernando Castellanos
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