Todos alarmados por la llegada en tromba del Werder Bremen a Barcelona y resulta que los culés dejaron sentenciado el partido en menos de media hora. Fin a los fantasmas que aseguraban que el equipo catalán y actual campeón de la Champions League podía quedarse fuera a primeras de cambio. Los hombres de Frank Rijkaard demostraron que en las grandes citas no suelen fallar y pasarán, con todo merecimiento, a los octavos de final de la máxima competición continental.
El comienzo fue trepidante. Al Barça se le veía con ganas de morder, con una ilusión por llevarse los tres puntos que desbordó al Werder. A los diez minutos un Ronaldinho fue derribado al borde del área y el brasileño sería el ejecutor del libre directo. Todos esperando que la clavase en la escuadra de Wiese, todos esperando que el balón superase la barrera y el cuero se colara y no dejase rastro de las telarañas de la portería alemana... y Ronnie que se sacó de su chistera de mago un disparo raso, engañando a una saltona barrera y a un Wiese al que se le desencajó la cara. Ronnie hacía lo más complicado, abrir la lata y allanar el camino hacia los octavos.Fue un partido en el que el brasileño estuvo muy activo (sobre todo en la primera mitad) en la, adornando jugadas y ofreciéndose a sus compañeros. Pocos minutos después del 1-0, el propio Dinho regalaba un medido pase a Giuly, que aprovechaba así la facilidad ofrecida por la avanzada línea defensiva del Werder para servir el gol en bandeja a Gudjohnsen. 2-0 en 20 minutos, y la fiesta en el Camp Nou que se presumía muy feliz. El Werder fue un lobo con piel de cordero, y aunque los germanos tuvieron alguna ocasión de romper el cero de su casillero, como un disparo al palo que Valdés casi se traga, el Barça supo jugar con el resultado a favor, y tuvo alguna buena ocasión de finiquitar el resultado, con alguna oportunidad de Giuly o una de Guddy, que se zafó de toda la zaga verdiblanca y disparó al palo. Hubiese sido un golazo, seguro el mejor de la noche, y hubiese puesto fin a todos aquellos que no dejan de compararle con Eto'o, que desde la grada se lamentaba de la ocasión desperciciada de su compañero.
Tres puntos. El Barça pasa a octavos por detrás del Chelsea. Y otra noche de magia en el Camp Nou con el mejor de sus exponentes, Ronaldinho, en plena efervescencia, demostrando que no hay piel de cordero para un lobo feroz hambriento como él.
martes, 5 de diciembre de 2006
Ronaldinho fue el lobo feroz
Fotos | AFP, AP
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