Dos caras y una cruz en los octavos de final en lo que respecta a los equipos españoles. Barcelona y Villarreal demostraron que son actualmente dos de los clubes más en forma de Europa y el Real Madrid tiró por la borda, en Highbury, la última ocasión de salvar su mediocre temporada. El Barça lo hizo práctico ante el Chelsea, jugó como sabe, como debía hacerlo para llevarse la eliminatoria. Tuvo el contratiempo de la lesión de Messi, pero una vez más, apareció el crack de los cracks, el mejor jugador del mundo para marcar la diferencia con otro gol antológico, que ponía en pie al Camp Nou y cerraba la boca al charlatán de Mourinho. El Villarreal lo pasó mal cuando recibió en la primera mitad el gol del Glasgow Rangers, pero a base de coraje, el equipo amarillo consiguió el ansiado gol de Arruabarena, el que metía en cuartos a un equipo ya grande de Europa. Algo histórico para una población como la castellonense, que está rompiendo moldes en su primera participación en la máxima competición continental.
Y el Real Madrid no levanta cabeza. Se preveía después de desaprovechar el factor campo en el Bernabéu, y su carencia de olfato goleador en el campo del Arsenal ha acabado por confirmar lo que se olía desde hace tiempo. López Caro apostó para la gran cita por el cuestionado Ronaldo y Raúl en ataque, dejando en el banquillo a Baptista y Robinho. Pero ni el '9' ni el capitán mojaron y los ingleses sacaron todo el partido posible del resultado de la ida. Cero a cero, y cero para el Madrid, que va camino de su tercera temporada en blanco.
jueves, 9 de marzo de 2006
Pronósticos cumplidos
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