El pasado jueves se supo lo que se veía venir desde hace tiempo. El Atlético de Madrid se cargó a su entrenador, Carlos Bianchi. La gota que colmó un vaso lleno a rebosar fue la derrota en casa a manos del Real Zaragoza. Aunque Cerezo dijese que Bianchi tenía dos años más de contrato, y que se iban a cumplir, el argentino no ha durado ni una vuelta en nuestra Liga. Una pena, porque llegaba con la vitola de ser un maestro en los banquillos, y si en Argentina se llegó a convertir en el virrey, aquí no ha llegado ni a príncipe. Al argentino le trajeron grandes jugadores (Petrov, Kezman...) pero no supo sacarles partido. Quizá, el jugador que le faltó fue Román Riquelme, posiblemente la pieza que movería a todo su equipo, y al que conocía de sobras tras dirigirlo en Boca. Por segunda vez, Bianchi ya sabe lo que es fracasar en Europa (ya lo hizo en la Roma). Quizá la tercera sea la vencida.
sábado, 14 de enero de 2006
Crónica de una muerte anunciada
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