Ayer se rubricó, con el cese de Luxemburgo, la semana más feliz del madridismo. Es evidente que la grada del Santiago Bernabéu es la mano derecha (al menos esta semana) de Florentino Pérez, y no Butragueño, que aparece siempre para dar las más malas que buenas noticias, o Sacchi, que realmente no se sabe qué funciones tiene en el Real Madrid. Así, Florentino, ante la escasez de ideas de sus camaradas, ha hecho caso a los madridistas que pagan jornada a jornada por ver un espectáculo que desde que pasó el Barça por el Bernabéu brilla por su ausencia.
La renovación de Casillas, el buque insignia del aficionado junto a Raúl, y posteriormente la de Helguera, no era más que el preludio de lo que se olía desde hace mucho tiempo. Ni ganar al Getafe gracias a una mano de Ronaldo, ni el estar clasificado para la siguiente ronda de la Champions tras ser humillado en la primera jornada por el Lyon le han valido a Vanderlei Luxemburgo para seguir al frente de un equipo que navega a la deriva desde que Florentino prescindió de Del Bosque.
¿Qué pasará ahora? Pues parece que será un calco de lo que sucedió la temporada pasada: Luxemburgo sería Camacho, López Caro sería García Remón y quien venga, otra vez Luxe. ¿Se salvará esta temporada, en la que se han invertido (la friolera) de 87 millones de euros? ¿o se empezará a planificar ya la próxima con un entrenador 'de verdad'? Lo que sí que tengo claro es que como mañana el debilucho Olimpiacos le vuelva a sacar los colores al Madrid, López Caro no aguanta hasta el domingo.
lunes, 5 de diciembre de 2005
La semana de ensueño del Bernabéu
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